Sin entrar en el número de gitanos que los suecos marginaron y esterilizaron, ni en el número de niños españoles que viven bajo el umbral de la pobreza, lo realmente interesante de estas noticias está en la forma radicalmente distinta con que ambas clases políticas afrontan un aspecto negativo de sus respectivas sociedades
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lunes, 11 de agosto de 2014
Política: Suecia XXI - España XIX
El pasado 28 de marzo se publicaron dos noticias que nos permiten reflexionar sobre cómo las élites políticas se están adaptando (o no) a las grandes transformaciones sociales que estamos viviendo. Por un lado, El País nos decía que "Suecia admite que durante 100 años marginó y esterilizó al pueblo gitanto", y por otro El Mundo nos hacía llegar la reacción de nuestro ministro de Economía, Cristóbal Montoro, acusando a Cáritas de faltar a la realidad en su informe sobre pobreza infantil, en el que España no sale muy bien parada: "Montoro dice que los informes de Cáritas sobre pobreza no se corresponden con la realidad".
miércoles, 29 de enero de 2014
Harvard y la Paridad Femenina
El pasado lunes, el Decano de la Universidad de Harvard pidió disculpas a la comunidad por el trato que la prestigiosa escuela de negocios ha estado dando a las mujeres. Así mismo, prometió cambios en la política de la institución en relación a este trato. ¿Qué comportamiento tan grave ha tenido Harvard para con las mujeres? Pues, sencillamente, que el número de casos de estudio (ejemplos reales analizados en sus facultades) protagonizados por mujeres es muy inferior al número de casos protagonizados por hombres. En concreto, solo el 9% de los casos estudiados correspondían a mujeres empresarias. A continuación prometió que Harvard eleverá el número de casos protagonizados por mujeres hasta el 20%. ¡Bum!
Es decir, la Harvard Business School adopta una política de cuotas femeninas. También es importante señalar que, tras anunciar el citado incremento hasta el 20%, las mujeres presentes en dicho acto, todas ellas ex-alumnas de Harvard, lanzaron un suspiro de queja, pues lo consideraban totalmente insuficiente.
Traigo a colación esta noticia porque vuelve a poner de actualidad la política de cuotas (y, en general, la discriminación positiva), cuya mayor representante en España fue aquella polérmica Ley de Igualdad (Ley 3/2007, Para la Efectiva Igualdad de Mujeres y Hombres) publicada por el gobierno de Rodríguez Zapatero y que tanto rechazo levantó entre determinados sectores de nuestra sociedad.
Si recordáis, lo que estos sectores recriminaban a aquella Ley era, simplificando mucho, que establecía que el 50% de los puestos de los órganos de decisión relevantes de la Administración Pública, incluido el gobierno, debían ser obligatoriamente ocupados por mujeres, lo que suponía relegar a un segundo plano otros criterios más importantes, como la experiencia en el tema, la capacidad profesional o la valía para el cargo. En principio, un reproche impecable.
Pero mi apoyo a la política de cuotas (y a la discriminación positiva en general), y mis argumentos en su favor no han variado desde entonces y siguen siendo los mismos. Si una comunidad donde el x% pertenecen a un grupo y el y% pertenecen a otro (sea este grupo género, raza, religión o cualquier otra categoría) no tiene en sus órganos de poder un porcentaje similar de representación de estos grupos, ello se debe a que, como no puede ser de otra manera, existen barreras que impiden trasladar la presencia en la sociedad a la participación en el poder, dándose, por tanto, una falta de igualdad de oportunidades y un claro caso de dominio de un grupo sobre otro. Y este dominio, en mi opinión, ha de ser combatido.
Por supuesto, dicha barreras pueden ser de muchos tipos (legales, económicas, sociales, tradicionales, psicológicas, etc.) y, por lo tanto, las herramientas a utilizar contra la discriminación han de ser igual de variadas. Pero todas la herramientas han de utilizarse a su máxima potencia y, en mi opinión, la discriminación positiva es una de las más potentes, sobre todo por los efectos psicológicos que tiene "hacer visible" esa igualdad ante el resto de la sociedad y ayudar al resto de medidas a mejorar su efectividad. He de decir, también, que apoyo la aplicación de dichas políticas siempre de forma temporal, debiendo ser retiradas en la medida en que la discriminación que persiguen vaya desapareciendo.
El que una institución tan prestigiosa como la Harvard Business School se adhiera a la discriminación positiva con su petición de disculpas y promesas de ampliación de "cuotas", nos parece un espaldarazo muy importante a la implantación de dichas políticas, por lo que no podemos más que congratularnos y, de paso, participar en la divulgación de tan importante noticia.
martes, 4 de junio de 2013
¿Otra Amenaza para el Periodismo?
A nadie se le escapa que la industria periodística está sufriendo una gigantesca transformación. Posiblemente, junto con la música y los libros, el periodismo sea uno de los campos más afectados por la irrupción de las nuevas tecnologías en nuestras vidas. El nacimiento de la CNN, primer canal temático exclusivo de noticias, dio el pistoletazo de salida de esta carrera, carrera que se ha acelerado enormemente con internet y la proliferación de webs y sitios dedicados a la información.
Cuando todavía no tenemos ni la más mínima idea de donde va a ir a parar todo esto (con excepción de la prensa escrita en papel, que es un cadáver andante) ahora The Economist nos alerta de una nueva amenaza: lo que llama el Citizen Journalism, el periodismo de los ciudadanos.
Cuando el pasado 22 de mayo fue asesinado el soldado británico Lee Rigby, la televisión británica ITV News emitió el video más impactante sobre la noticia: un video grabado por un viandante con una blackberry cuando se dirigía a una entrevista de trabajo.
Este hecho, el incorporar videos, fotos o testimonios de particulares a las noticias de las grandes cadenas, no es nuevo, pero es solo una parte de una marea de supuestas noticias, captadas y emitidas por ciudadanos de a pie, que cada día inundan la Red. Un dato: diariamente, más de 7.000 horas de video relacionados con noticias se suben a YouTube. Añádele a esto Twitter, Facebook o cualquier otra red social. Estamos hablando de una gigantesca cantidad de información. Son, además, vídeos que se sienten más íntimos y más auténticos que las píldoras enlatadas y convenientemente editadas que nos ofrecen las cadenas profesionales.
Lógicamente, los propios periodistas empiezan a preocuparse, pues se sienten amenazados como buscadores y presentadores de las grandes noticias. Muy atentas a todo lo que está pasando (para eso se dedican a las noticias) las cadenas y periódicos ya ofrecen sitios web a los que el usuario puede dirigirse para enviar los contenidos que considere noticiosos. Allí son analizados y verificados por especialistas que evalúan la idoneidad de su emisión. Son conocidos CNN iReport (con 1,3 millones de usuarios registradas), Aftonblade de Suecia y The Guardian, con su Guardian Witness.
Pero hay un problema: resulta que nosotros, los ciudadanos con smartphones, somos más proclives a colgar nuestros contenidos en las redes sociales, para que los vean nuestros amigos y seguidores, antes que entregárselos a los propios periódistas, lo que ha hecho que éstas corporaciones dispongan de equipos cada vez mayores para rastrear las redes. Por ejempo, la BBC dispone ya de un equipo de más de 20 personas dedicadas a dicho rastreo, todas ellos a tiempo completo. Y así todos los medios que se precien.
Esta tarea (el rastreo de noticias ciudadanas), que parece fácil en apariencia, supone que, primero, se ha de verificar el contenido, y segundo, se ha de pedir permiso para su uso. Fue noticioso que, durante la cobertura del atentado contra la Maratón de Boston, prestigiosas cadenas llegaron a publicar titulares sacados de las redes sociales que eventualmente resultaron ser falsos.
Tal es así de complejo, que está explosionando una industria del todo novedosa: la creación de empresas dedicadas íntegramente al rastreo, confirmación y obtención de derechos de uso de noticias subidas por particulares a internet. Usan todo tipo de aplicaciones (como Google Maps) para comprobar que el vídeo o la fotografía en cuestión no son falsos y que realmente se han obtenido en el sitio declarado. Por lo general, suelen ofrecer a sus clientes el derecho de uso de estas noticias verificadas por una suscripción que oscila entre los 750$ y los 15.000$ mensuales. Tienen nombres como Storyful o Citizenside. Buscan contenidos de periodistas amateurs, un tipo de periodista menos riguroso y con análisis más superficiales, que tiene mucho más fácil elaborar noticias que los profesionales de siempre. Alguien lo ha bautizado como Networked Reporting.
Nuevas tecnologías, nuevos mundos, nuevos negocios.
Artículo Original en The Economist
Video Asesino Lee Rigby en YouTube
Storyful.com
Citizenside.com
CNN iReport
GuardianWitness
Cuando todavía no tenemos ni la más mínima idea de donde va a ir a parar todo esto (con excepción de la prensa escrita en papel, que es un cadáver andante) ahora The Economist nos alerta de una nueva amenaza: lo que llama el Citizen Journalism, el periodismo de los ciudadanos.
Cuando el pasado 22 de mayo fue asesinado el soldado británico Lee Rigby, la televisión británica ITV News emitió el video más impactante sobre la noticia: un video grabado por un viandante con una blackberry cuando se dirigía a una entrevista de trabajo.
Este hecho, el incorporar videos, fotos o testimonios de particulares a las noticias de las grandes cadenas, no es nuevo, pero es solo una parte de una marea de supuestas noticias, captadas y emitidas por ciudadanos de a pie, que cada día inundan la Red. Un dato: diariamente, más de 7.000 horas de video relacionados con noticias se suben a YouTube. Añádele a esto Twitter, Facebook o cualquier otra red social. Estamos hablando de una gigantesca cantidad de información. Son, además, vídeos que se sienten más íntimos y más auténticos que las píldoras enlatadas y convenientemente editadas que nos ofrecen las cadenas profesionales.
Pero hay un problema: resulta que nosotros, los ciudadanos con smartphones, somos más proclives a colgar nuestros contenidos en las redes sociales, para que los vean nuestros amigos y seguidores, antes que entregárselos a los propios periódistas, lo que ha hecho que éstas corporaciones dispongan de equipos cada vez mayores para rastrear las redes. Por ejempo, la BBC dispone ya de un equipo de más de 20 personas dedicadas a dicho rastreo, todas ellos a tiempo completo. Y así todos los medios que se precien.
Esta tarea (el rastreo de noticias ciudadanas), que parece fácil en apariencia, supone que, primero, se ha de verificar el contenido, y segundo, se ha de pedir permiso para su uso. Fue noticioso que, durante la cobertura del atentado contra la Maratón de Boston, prestigiosas cadenas llegaron a publicar titulares sacados de las redes sociales que eventualmente resultaron ser falsos.
Tal es así de complejo, que está explosionando una industria del todo novedosa: la creación de empresas dedicadas íntegramente al rastreo, confirmación y obtención de derechos de uso de noticias subidas por particulares a internet. Usan todo tipo de aplicaciones (como Google Maps) para comprobar que el vídeo o la fotografía en cuestión no son falsos y que realmente se han obtenido en el sitio declarado. Por lo general, suelen ofrecer a sus clientes el derecho de uso de estas noticias verificadas por una suscripción que oscila entre los 750$ y los 15.000$ mensuales. Tienen nombres como Storyful o Citizenside. Buscan contenidos de periodistas amateurs, un tipo de periodista menos riguroso y con análisis más superficiales, que tiene mucho más fácil elaborar noticias que los profesionales de siempre. Alguien lo ha bautizado como Networked Reporting.
Nuevas tecnologías, nuevos mundos, nuevos negocios.
Artículo Original en The Economist
Video Asesino Lee Rigby en YouTube
Storyful.com
Citizenside.com
CNN iReport
GuardianWitness
jueves, 21 de marzo de 2013
La Extinción de los Centros Comerciales
Desde luego, el nuevo mundo que emerge de entre las ruinas de nuestra civilización va a acabar con todo lo que simboliza a ésta, incluso con los omnipresentes y arrogantes centros comerciales... si es que éstos no consiguen adaptarse antes.
Se acaba de celebrar en Cannes la Feria Mundial del Mercado Inmobiliaro, (MIPIM), y uno de los temas más interesantes que allí se han tratado ha sido el futuro de los malls, según nos informa Reuters.
Y es que los propietarios/inversores de estas megaconstrucciones comienzan a estar preocupados por la velocidad que está cogiendo la imparable tendencia de los consumidores a comprar por Internet. Efectivamente, las previsiones son que el 90% del crecimiento de las ventas minoristas de los próximas cuatro años, unos 91.000 mill.eur., se dé en las ventas online. Me parece una cifra exagerada, pero en cualquier caso un enorme pastel sin el cual gargantúa podría no sobrevivir. Vamos, que los centros comerciales pueden morir víctima de su propia medicina; ellos acabaron con el comercio minorista de la ciudad y ahora internet podría acabar con ellos. ¿Será la némesis de la tienda de barrio? No creo.
Y es que los inversores ya se ha puesto manos a la obra. Las grandes corporaciones y los enormes fondos de inversión que obtienen pingües beneficios, no van a retirarse sin dar batalla y ya tienen algunas ideas de por dónde irá el futuro. Conclusión: hay que hacer que el cliente venga. ¿Cómo? Fácil: deben ofrecer servicios que no se puedan conseguir por internet.
Hace ya tiempo que incluyen cines y restaurantes, pero ésto no parece suficiente para atraer al personal (Panoramis, en Alicante). Sin duda, el ocio seguirá siendo un gancho importante, pero deberá girar hacia otros patrones más atractivos. En las zonas infantiles, por ejemplo, lo del caballito mecánico a 1 euro habrá que currárselo más y cambiarlo por algo parecido a miniparques temáticos, o cosas así.
También se constata el éxito que, a lo largo de todo el mundo, otros servicios están teniendo como atracción de consumidores: oficinas gubernamentales, bibliotecas (Suecia), servicios sanitarios (Brasil), viviendas (Doha, Qatar), gimnasios y Spas (Francia). Vamos, que los Carrefoures, Zaras y demás van a dejar de ser los ganchos de esos centros: a partir de ahora, los inversores, antes de empezar a construir, deberán convencer a otro tipo de inquilinos, como el ayuntamiento, la Generalitat, clínicas, centros deportivos, spas, parques temáticos, etc. Si esto no es una auténtica revolución...
Por otro lado, si el comercio minorista va a ser (está siendo) el gran perdedor de esta transformación, la compra por Internet tiene ya un claro ganador: la logísitca. Porque, claro, las cosas que se compran hay que llevarlas de un sitio a otro, ¿eh?. Almacenes de distribución, centros logísticos, transporte y mensajería son, por tanto, los grandes negocios del futuro (del mes que viene, vamos, si hablamos en términos de inversión). Y los inversores lo huelen.
Seur está pensando salir a bolsa y FCC ya tiene su división de logística.
No me digáis que no es fascinante vivir esta época.
miércoles, 13 de marzo de 2013
La Privatización de la Sanidad sin Sesgos Ideológicos
El Real Instituto Elcano (quizá nuestro más prestigioso Think Tank) ha publicado en su web un estudio titulado Gestión Pública y Gestión Privada de los Servicios Sanitarios Públicos: más allá del ruido y la furia, una comparación internacional. Nos ha parecido muy interesante citarlo aquí, dado el feroz debate que tiene lugar con motivo de la política de privatización que se viene implantando desde hace algún tiempo, especialmente en la Comunidad de Madrid, y que, en mi opinión, no hará más que arreciar.
Efectivamente, aquí en España ya se sabe: si eres de derecha TIENES que estar a favor de la privatización, y si eres de izquierdas TIENES que estar en contra. Somos así de reflexivos. Pero lo cierto, dice el informe, es que en España carecemos de cualquier evaluación o estudio que arroje luz sobre las diferentes fórmulas que han sido utilizadas por las autonomías competentes.
Sí que los hay, por contra, en otros países de nuestro entorno, y en general parece ser que no hay evidencias de que la gestión privada sea más eficiente en los resultados. Claro que ¿qué es ser eficiente en temas sanitarios? Porque estaremos de acuerdo en que lo que hay que medir es la salud de los habitantes de un país, ¿verdad? ¿De qué me vale a mí un sistema supereficiente si caigo enfermo, no puedo pagarlo y me muero? Pues eso; que a nivel internacional se utiliza un índice que se llama, atentos, Mortalidad Prematura Innecesaria y Sanitariamente Evitable... ¡me encanta! Pues en ese índice somos líderes mundiales, tíos... y es un hecho cuantitativo, eh? no una opinión.
Pero lo cierto es que nuestro sistema sanitario, hace nada valorado como el mejor servicio público, orgullo de todos los españoles por su amplitud, solidaridad y bajo coste, ha pasado en cuatro días a ser considerado como un derroche galopante, plagado de profesionales parásitos que solo buscan su interés y esquilmado por el mal uso que los españoles hacemos de él. Hay que ver lo que pueden hacer los políticos con la ayuda de los medios de comunicación: te repiten mil veces que tu caramelo es una mierda y el caramelo acaba oliendo a mierda. ¡Cómo mola la naturaleza humana!
Así, con la privatización lo que se busca es aplicar técnicas de administración modernas en su gestión, como el trabajo por objetivos, la medición de resultados y la gestión profesional, separando los gastos puros de compra de los de gestión. En España ya se han aplicado fórmulas en este sentido; aquí mismo tenemos el Hospital de Alzira y el nuevo de Elche, pero seguimos sin tener un estudio de resultados adecuado que nos permita comparar. Sí disponemos, por contra, de encuestas de valoración por parte de los usuarios, pero no hay diferencias entre la satisfacción de pacientes asignadas a hospitales públicos con la de pacientes asignados a hospitales privados.
A nivel internacional se repite el patrón, con el agravante de que, por ejemplo en Gran Bretaña, muchas de las concesiones privadas se han mostrada más caras de gestionar, hasta el punto de que con demasiada frecuencia se ha llegado al rescate de dichas concesiones (algo que nos pasó aquí, en la CV, cuando en 2003 hubo que rescatar la del Hospital de Alzira, modificar sus términos y volver a adjudicarla). En el otro extremo, un estudio italiano advirtió de que las tasas de retorno de estas inversiones privadas, cuando son viables, superan con creces a las que serían normales en un mercado de libre competencia.
Concluyendo; la reforma de nuestro sistema sanitario, que la necesita, no ha de plantearse estrictamente en términos de gestión pública o privada, sino en la aplicación de otras fórmulas que tengan en cuenta los factores que definitivamente sí afectan a la calidad de sus prestaciones, como el entorno institucional, la cultura de los centros o las condiciones de los contratos del personal. Para ello, los principios tradicionales de Universalidad, Solidaridad y Equidad no han de ser alterados, sino completados con otros de transparencia y rendición de cuentas.
Informe del Real Instituto Elcano
Efectivamente, aquí en España ya se sabe: si eres de derecha TIENES que estar a favor de la privatización, y si eres de izquierdas TIENES que estar en contra. Somos así de reflexivos. Pero lo cierto, dice el informe, es que en España carecemos de cualquier evaluación o estudio que arroje luz sobre las diferentes fórmulas que han sido utilizadas por las autonomías competentes.
Sí que los hay, por contra, en otros países de nuestro entorno, y en general parece ser que no hay evidencias de que la gestión privada sea más eficiente en los resultados. Claro que ¿qué es ser eficiente en temas sanitarios? Porque estaremos de acuerdo en que lo que hay que medir es la salud de los habitantes de un país, ¿verdad? ¿De qué me vale a mí un sistema supereficiente si caigo enfermo, no puedo pagarlo y me muero? Pues eso; que a nivel internacional se utiliza un índice que se llama, atentos, Mortalidad Prematura Innecesaria y Sanitariamente Evitable... ¡me encanta! Pues en ese índice somos líderes mundiales, tíos... y es un hecho cuantitativo, eh? no una opinión.
Pero lo cierto es que nuestro sistema sanitario, hace nada valorado como el mejor servicio público, orgullo de todos los españoles por su amplitud, solidaridad y bajo coste, ha pasado en cuatro días a ser considerado como un derroche galopante, plagado de profesionales parásitos que solo buscan su interés y esquilmado por el mal uso que los españoles hacemos de él. Hay que ver lo que pueden hacer los políticos con la ayuda de los medios de comunicación: te repiten mil veces que tu caramelo es una mierda y el caramelo acaba oliendo a mierda. ¡Cómo mola la naturaleza humana!
Así, con la privatización lo que se busca es aplicar técnicas de administración modernas en su gestión, como el trabajo por objetivos, la medición de resultados y la gestión profesional, separando los gastos puros de compra de los de gestión. En España ya se han aplicado fórmulas en este sentido; aquí mismo tenemos el Hospital de Alzira y el nuevo de Elche, pero seguimos sin tener un estudio de resultados adecuado que nos permita comparar. Sí disponemos, por contra, de encuestas de valoración por parte de los usuarios, pero no hay diferencias entre la satisfacción de pacientes asignadas a hospitales públicos con la de pacientes asignados a hospitales privados.
A nivel internacional se repite el patrón, con el agravante de que, por ejemplo en Gran Bretaña, muchas de las concesiones privadas se han mostrada más caras de gestionar, hasta el punto de que con demasiada frecuencia se ha llegado al rescate de dichas concesiones (algo que nos pasó aquí, en la CV, cuando en 2003 hubo que rescatar la del Hospital de Alzira, modificar sus términos y volver a adjudicarla). En el otro extremo, un estudio italiano advirtió de que las tasas de retorno de estas inversiones privadas, cuando son viables, superan con creces a las que serían normales en un mercado de libre competencia.
Concluyendo; la reforma de nuestro sistema sanitario, que la necesita, no ha de plantearse estrictamente en términos de gestión pública o privada, sino en la aplicación de otras fórmulas que tengan en cuenta los factores que definitivamente sí afectan a la calidad de sus prestaciones, como el entorno institucional, la cultura de los centros o las condiciones de los contratos del personal. Para ello, los principios tradicionales de Universalidad, Solidaridad y Equidad no han de ser alterados, sino completados con otros de transparencia y rendición de cuentas.
Informe del Real Instituto Elcano
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